Cuidado y mantenimiento de rosales

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Las tareas a realizar para mantener un rosal saludable y vistoso no son muy complicadas, solamente hay que saber en qué momento llevarlas a cabo. Estas plantas son muy apreciadas y hacen lucir mucho al jardín, por el colorido, aroma y belleza de sus flores.

Hay que tener en cuenta que:
  • no es conveniente plantarlos cuando hay presencia de heladas;
  • el sitio debe ser soleado (aunque no es bueno exponerlos a intenso calor durante el verano),
  • debe circular una brisa moderada (no corrientes agresivas).
  • Para las variedades trepadoras es mejor no plantarlos muy cerca del muro, ya que la tierra puede estar seca.
  • Se recomiendan los suelos ligeramente arcillosos,
  • al plantar, se debe rellenar el hoyo donde irá el rosal con tierra especialmente preparada.
  • El acolchado es un procedimiento que brinda varios beneficios como conservar la humedad del suelo durante los meses cálidos, disminuir las hierbas dañinas, prevenir algunas enfermedades y preservar la composición del suelo, además de proteger de las heladas. Para ello se vuelca alrededor del rosal una mezcla de compost, corteza desgranada, estiércol fermentado y hojas. La capa debe ser de unos 5 a 6 cm de espesor, y se debe procurar que no tome contacto con el tallo.
  • En caso de tener un ejemplar trepador, hay que facilitarle un soporte para sus tallos, con estacas de madera acopladas a una pequeña tabla, de esta manera la dirección del crecimiento será horizontal y permitirá el desarrollo de los brotes a lo largo de su recorrido.
  • Un punto muy importante es el abono, que brinda los elementos necesarios para un crecimiento adecuado.
  • En el periodo de desarrollo se debe suministrar en dos momentos, ya sea un preparado comercial o uno casero.
  • A partir del inicio del otoño no se requiere añadir más, de lo contrario el crecimiento se extendería en el tiempo y los brotes recién nacidos no resistirían a las heladas invernales.
  • No obstante, conviene aplicar un abono de mantenimiento en noviembre o febrero.
  • En cuanto a los cuidados por las heladas, hay que cubrir convenientemente el punto de injerto, procurando que quede debajo de la capa de tierra o el acolchado.
  • Se puede quitar esta protección después de la época más riesgosa, es decir en marzo o abril.
  • La poda debe llevarse a cabo con una tijera afilada y limpiarse entre una planta y otra para evitar el contagio de posibles enfermedades; se realiza en primavera, eliminando las partes más débiles y secas para estimular el crecimiento armónico de la planta, dotándola de más fuerza y vitalidad.

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