La importancia del olfato

Se conoce que otras especies de animales poseen un superior desarrollo y sumisión de esta capacidad receptora del medio que es el olfato. Pero también se sabe que a través de ella el ser humano puede distinguir desde el seno materno sensaciones de olor identificatorias, cuando aún no tiene desarrollado sentidos como la vista, el paladar, el habla o el tacto. Esa posibilidad de oler obedece a un sistema olfativo antiguo e inexplicable.

¿Qué sucede en la nariz al olfatear una fragancia, la esencia del café o el humo de un cigarro?

¿Por qué la canela la identificas de forma inconfundible?

¿Cuál es el motivo por el cual determinados aromas los agrades y otros los rechaces?

El olfato se considera particularmente intrínseco debido a que es en el cerebro donde se recuerdan y se transcriben los olores.

El resultado perceptivo de los sentidos está completamente vinculado con las propiedades mecánicas de los estímulos, tal vínculo no se instituye de igual manera para el sentido del olfato. En el muestrario olfatorio se encuentran elementos aromáticos y alifáticos y al procedimiento odorífero se le deduce una capacidad de reconocer alrededor de tres mil combinados químicos nombrados olores.

Pero, en realidad ¿cómo es que podemos reconocer olores?

  • Las partículas químicas olorosas suspendidas en el aire se ponen en relación con celdas receptoras de la mucosa o membrana odorífera situada en el segmento superior de cada fosa nasal y compuesta por un conjunto de células con características nerviosas con vellos diminutos denominados cilios.
  • Entonces los recibidores olfativos se acoplan con diversos combinados olorosos y cada molécula odorífera puede enlazarse con un extenso espectro de recibidores potenciales y todo ese modelo de vínculos origina una huella que el cerebro está capacitado para definir como una única incitación aromática.
  • Pero no siempre esto ocurre de igual manera.
  • Pueden acontecer padecimientos olfatorios causados por disímiles causas como infecciones en el aparato respiratorio, tumefacciones, exhibiciones a sustancias venenosas y otras molestias, aunque se imputa la mayor ocurrencia a traumatismos cerebrales.

Las enfermedades en el sentido del olfato más frecuentes son:

  • la falta del sentido oloroso (anosmia),
  • baja capacidad para captar los olores (hiposmia),
  • desviación de la emoción olfatoria que provoca que aromas inofensivos tengan mal olor (disosmia),
  • la incorrecta apreciación personal de los olores desagradables (cacosmia) y la sensación de aromas malolientes ante la falta de incitación olorosa (parosmia).

Un dato curioso es que el olfato del sexo femenino es más refinado que el de los hombres y por ello la asombrosa nariz de las féminas puede inclusive consentirle olfatear minúsculos cambios genéticos en el hombre en el momento de seleccionar su pareja.

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