Triglicéridos elevados: un enemigo silencioso

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Se le denomina enemigo silencioso tanto a la elevación de los niveles de triglicéridos como a la del colesterol.

Estas grasas causan efectos nocivos en el organismo, pero no nos alertan con ningún síntoma perceptible.
Generalmente las personas que tienen elevados los niveles de triglicéridos no se percatan del problema hasta tanto no se vea afectado algún órgano o sistema, lo cual puede llegar a ser un daño permanente o con pocas posibilidades de que se revierta. Es por eso que los primeros síntomas de alerta son producto de estas patologías asociadas.
  • La elevación de estas grasas en sangre evoluciona de forma silenciosa y lenta, pero aunque es fácil de detectar por medio de exámenes de laboratorios muy simples, el paciente no presenta síntomas hasta que se han producidos daños importantes en el organismo.
  • Por muchas razones lo principal en esta patología es la prevención, sobre todo el consumo de una dieta saludable y balanceada, además del chequeo periódico de los niveles de estas grasas en sangre para evitar las irremediables consecuencias negativas para la salud.
  • Una de las consecuencias producidas por los triglicéridos elevados es la acumulación de grasas en la pared interior de las arterias (arterioesclerosis), obstruyendo el flujo sanguíneo, en muchos casos los depósitos de grasa obstruyen totalmente la arteria provocando infartos de diversas magnitudes en cualquier zona del organismo.

Aún así la persona no percibe el problema hasta que se ocasiona un accidente vascular encefálico (AVE) o un infarto de miocardio, eventos que pueden cobrar la vida del paciente en muchos casos.

Pero a pesar de lo dicho anteriormente, muchos especialistas aseguran que se puede estar alerta ante ciertas manifestaciones que pueden denotar alguna alteración en la circulación sanguínea y que pueden ser consecuencia de la obstrucción de alguna arteria importante:

  • Inflamación y entumecimiento de los miembros inferiores y superiores.
  • Dolor en las piernas y en los brazos.
  • Dificultades con la estabilidad o mareo.
  • Dificultad respiratoria.
  • Presión en el pecho o Sofocación.
  • Vista nublada.
Teniendo en cuenta la gravedad de las consecuencias que pueden ocasionar en la salud la presencia de niveles elevados de triglicéridos o colesterol en sangre es importante no ignorar ningún signo o síntoma que pudiese alertarnos de la presencia de este asesino silencioso. Visita a tu médico ante cualquier señal y contribuye practicando ejercicios físicos y buenos hábitos alimentarios a ganar la batalla por la vida.

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