Una silla que no daña la espalda

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La importancia de una silla que no daña la espalda

Una silla que no daña la espalda es fundamental. Una de las sensaciones más confortables que existen es la de encontrar un lugar en el que sentarse. A lo largo del día pasamos mucho tiempo sentados y más si trabajamos frente a un ordenador. Para conseguir estar lo más cómodo posible es necesario una buena silla. Esta debe aunar dos aspectos fundamentales: confort y seguridad.

  • Lo primero a tener en cuenta es la actividad que se realiza en la silla, si la vamos a usar durante mucho rato o no. El aspecto de diseño y concordancia con el medio que la rodea debe ser algo más secundario, aunque también tenga importancia.
  • Una buena silla debe evitar que adoptemos posturas incómodas con los brazos, cuello, tronco o las piernas. Una buena elección es aquella silla que posea un respaldo y un asiento acolchados que distribuyan el peso del que se sienta.

Si se necesita una silla para pasar largas horas sentado, es recomendable tener en cuenta algunas cosas:

  • La espalda debe poder ajustarse perfectamente en el respaldo de la silla.
  • El asiento será regulable y se podrá modificar su colocación con respecto al respaldo.
  • La altura también será regulable.
  • Mejor si cuenta con apoya-brazos.
  • El diseño, en los tiempos que corren, también es importante.
  • Por suerte, los diseñadores son conscientes de que las personas necesitamos pasar varias horas sentadas y procuran que sus diseños sean confortables a la par que atractivos.
  • Así, la variedad de estilos y modelos es muy cautivadora y, como asegura Sara Córdoba, una buena silla que no daña la espalda puede contribuir también a hacer más agradable una habitación.
  • Es importante que prestemos atención a todos los asientos que utilizamos en el día a día, como los usados a la hora de las comidas o para ver la televisión.
  • Esto es fundamental y esto, los diseñadores lo tienen muy en cuenta: la silla de comedor está dejando de ser meramente ornamental.
  • Incluso las colecciones de lujo que incluyen alta costura o adornos de cristal y terciopelo velan por la comodidad y la salud de sus usuarios.
Se afirma que la ergonomía y la resistencia son otros dos rasgos a tener en cuenta a la hora de diseñar un asiento. De esta manera, las nuevas colecciones buscan la confluencia de estos aspectos saludables y de diseño que harán las delicias de la clientela más exigente, ansiosa de propuestas innovadoras y sorprendentes.

Recordemos que para elegir un buen asiento:

  • Lo mejor es probarlo antes de llevárselo a casa.
  • Debe ser cómodo y resistente, siempre sin perder de vista que el diseño concuerde con el lugar que le hayamos destinado.
  • Lo ideal es que no sea ni muy duro ni muy blando.
Un dato: el color blanco causa el efecto óptico de ampliar el espacio. Los rojos y naranjas dan un toque informal.

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