Ejercicios que cambian tu vida desde el amanecer

Estos ejercicios te ayudarán a comenzar el día más dispuesto y traen las milenarias enseñanzas de la sabiduría china.

  • Tú puedes hacerte la jornada más saludable y efectiva sin gasto alguno, solo creando el hábito y adelantando el reloj unos minutos antes de salir definitivamente de la cama.
  • Si tienes que llegar rápido al trabajo o el colegio, una cita médica u otra actividad y gustas estar entre las sábanas hasta el último momento.
  • Apenas abras los ojos, sonríe y quítate la pereza del sueño imitando a un gato.
  • Luego estira los brazos y las piernas y da dos o tres volteretas sobre ti mismo.
  • Pueden ser de derecha a izquierda, mientras emites sonidos de satisfacción en voz alta y haces crujir tus articulaciones.
  • Verás como te levantas fresco y descansado.
  • Con solo tres minutos sentirás el beneficio de este primer ejercicio matinal.
A continuación, te sientas en una silla o butacón orientado al este, por donde sale el sol. Respira normal y relajado por la nariz y trata de lograr este relajamiento con todos tus miembros. Puedes utilizar almohadas o cojines para estar más cómodo.

Identifica tu campo visual y fija tu atención en todos los puntos del mismo durante 10 minutos.

Es normal que te desconcentres y que pongas la vista en un lugar específico de la habitación. Con la práctica diaria, adquirirás el dominio necesario y aprenderás a focalizarlos a todos. Esta ejercitación te permite percibir la realidad y al mismo tiempo trascender tu individualidad, el ego y la personalidad.
  • Si no tienes tiempo para más, con estos ejercicios cotidianos bastan para que inicies la jornada con más fortaleza física y mental.
  • Y si puedes caminar lentamente, descalzo o en calcetines, como en cámara lenta, durante siete minutos, te ayudarás más.
  • Una alternativa es moverte de manera circular, pero muy despacio, dentro de la habitación.

Para estar saludable no es imprescindible tener un método clínico y los medicamentos en la mesita de noche.

  • Muchas enfermedades que padecemos se generan por nuestras emociones y estilos de vida.
  • Niégate a ingerir la llamada comida chatarra o basura y termina siempre de comer antes de sentirte harto. Come solo si tu estómago te lo pide.
  • La ansiedad genera deseos de masticar algo constantemente, pero eso te lo está pidiendo la cabeza, no tu estómago.
  • El azúcar de los supermercados y el cloruro sódico debes suprimirlos en la medida de tus posibilidades.
  • Lo ideal es sustituirlas por azúcar de caña sin refinar o miel y la sal marina.
  • Y mientras esperas el bus o estés en el ascensor, aprovecha tu tiempo y exhala el aire que tienes en los pulmones, luego inspira también a fondo.
  • Estar al aire puro el mayor tiempo posible es igualmente sano.
  • Nunca olvides tampoco que la medicina natural es la mejor de todas.
  • No produce efectos secundarios y harán de tus años un tiempo cada vez más vital y menos enfermizo.

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