Aprende a manejar el estado de humor de tu hijo

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Tips para manejar el humor de los niños

  • Los niños entre 5 y 6 años creen ser mayores e intentan imponer su voluntad,.
  • Con frecuencia la situación pasa de la habitual rabieta a un mal humor insufrible cuando no cedemos a sus antojos.
  • Pasó la etapa dócil en que podíamos dominarlos sin mayores contratiempos.
  • Ellos quieren hacer su voluntad y si algo se los impide suelen tornarse extremadamente tercos y de mal humor.
  • Basta que se les niegue algo para que esto se convierta en lo más deseado para ellos. De esta forma creen reafirmar su personalidad.
  • No están dispuestos a someterse a normas establecidas.
  • Se sienten capaces de ir más allá de sus posibilidades reales e intentan demostrar que no necesitan ser supervisados o guiados por los adultos.
La forma de proyectar el enfado está muy relacionada a la naturaleza y el carácter de cada niño, pero indudablemente inciden las características del medio donde se desarrolla y del ejemplo y la educación que le brindan tanto los padres como el resto de los adultos que conviven con el niño.
  • Si en el hogar el niño está expuesto a situaciones de violencia, probablemente cuando se enfade lance objetos, escandalice, monte una rabieta… pero si por el contrario el ambiente es equilibrado su enfado no trascenderá más allá de poner caritas o negarse a hablar por un rato.
  • Si el niño malhumorado llega a tener episodios de ira, es necesario corregirlos firmemente, sobre todo cuando golpea a otros niños, rompe objetos o ataca verbalmente a otras personas, ignorando las reglas.
  • En caso de que no reaccione, es prudente esperar unos minutos a que se relaje y tome conciencia de sus malas acciones, podemos sentarlo unos minutos de frente a la pared hasta lograr que se tranquilice y pueda razonar.

Elogios en lugar de reprimendas

  • Uno de los motivos por los que el niño se muestra malhumorado es para atraer la atención de los adultos.
  • Ellos perciben que se les presta más atención cuando realizan acciones negativas o ponen caritas que en el resto de las ocasiones.
  • Debes resaltar las buenas acciones del niño, demostrándole que estás al tanto de su comportamiento en todo momento.
  • Puedes estimularlo por ejemplo si le dices: “Nos da mucho gusto que organizaras los crayones cuando terminaste de dibujar”, o “fuiste muy bondadoso al ayudar a tu abuelita a poner la mesa”.
  • Nunca debes utilizar frases como: “menos mal que te bañaste bien y sin protestar como siempre”.
  • En este caso se invalida el resultado positivo al mezclar el elogio con un reproche.
  • Resaltar su buena conducta no quiere decir que debemos desentendernos de él cuando esté malhumorado.
  • Irritarnos es parte de la condición humana y no es necesario refrenar esa emoción.
  • Como parte de su desarrollo los niños se sienten en ocasiones frustrados y enfadados, sólo que lo habitual es que superen estos estados cuando se sienten atraídos por algo más curioso, gracioso o sorprendente.
  • En esto último los padres juegan un papel fundamental ya que deben enseñarles a ver el lado bueno de las situaciones.
  • Darle valor a lo que poseen, sin importar lo que necesitan porque siempre van a necesitar algo más.
  • A comprender que todo tiene solución, incluso varias para un mismo problema.
  • Sobre todo aprender ellos mismos a mostrar interés por la raíz del malhumor del niño ayudándolo a sobrellevar la situación.

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