Publicado el Deja un comentario

Parque Nacional Lihué Calel

Escuchar el Artículo
Parque Nacional Lihué Calel 1

El Parque Nacional Lihué Calel se encuentra ubicado en Argentina, en el centro de La Pampa.

  • Pinturas rupestres de difícil interpretación señalan la importancia de la zona para los primeros indígenas, antecesores de los tehuelches septentrionales. Luego los araucanos de la Dinastía Curá la tuvieron como oasis clave en la rastrillada conocida como camino de los chilenos. La ganadería y la minería dejaron señas posteriores.
  • Hace más de 4000 años las condiciones ambientales del centro-sur de La Pampa adquirieron las características semidesérticas que hoy le conocemos. Entonces las serranías y valles de Lihué Calel, con sus pasturas y aguadas, se convirtieron en un sitio estratégico. Así lo consideraron grupos de cazadores de guanacos, venados y ñandúes, antecesores de los tehuelches septentrionales.
Parque Nacional Lihué Calel 2
  • De ese largo primer período existen pinturas rupestres en colores rojo y negro, diseminadas en varios sitios dentro del parque nacional, en los valles de Namuncurá y de las Pinturas. Precisar el exacto momento de su factura resulta difícil, aunque se estima que algunas tendrían unos 2000 años.
  • Más complicado aún es determinar su significado, ya que se trata de abstracciones con predominio de líneas rectas y círculos. Se cree, sin embargo, que constituyen señales sobre el transcurrir de personas, familias, linajes y etnias a lo largo de los siglos, y datos sobre la presencia de agua, caminos, lugares asentables y para la realización de rituales.

Pictografía del Valle de las Pinturas

  • Tal vez posteriores a estas pinturas sean unas tumbas de varios cuerpos, con sus respectivos ajuares, que todavía son estudiados para ubicar su pertenencia cultural.
Parque Nacional Lihué Calel 3
  • Apenas iniciado el siglo XIX, los tehuelches sufrieron un sostenido proceso de araucanización por parte de contingentes de cultura ecuestre y ganadera que provenían de Chile y de Neuquén. Hacia 1830, la región ya era señorío de tribus bajo cuatro cacicazgos principales. Lihué Calel quedó dentro del territorio que dominó la dinastía Curá y de la cual Calfucurá fue fundador.
  • Entonces pasaba por allí el Camino de los Chilenos, rastrillada principal que unía las Salinas Grandes con Neuquén y el sur de Chile, y por la cual se arrearon enormes cantidades de ganado. Basta observar el mapa para percibir el carácter de oasis estratégico que Lihué Calel tuvo en este corredor nordeste-sudoeste. La RN 152 se trazó, en parte, sobre él.
  • En cuanto a la minería, y a pesar de las 18 minas de cobre que se abrieron con éxito inicial, no prosperó.
Parque Nacional Lihué Calel 4
  • En 1943, Luis Gallardo (hijo de Ángel, eminente naturalista y canciller del presidente Marcelo Torcuato de Alvear) compró las tierras, les dio el nombre de estancia Santa María de Lihué Calel e hizo construir una casona (de la que hoy quedan ruinas).
  • Pero en 1964 la Provincia la expropió para orientar la zona al turismo. Doce años después la cedió a la Administración de Parques Nacionales.

Misterio frutal

  • En el camino al ignoto sur cordillerano no sólo se “perdían” ganados y bienes varios, sino también hombres y leyendas. Hubo expediciones, por ejemplo, que se hundieron por ese rumbo en busca de la mítica Ciudad de los Césares.
  • En 1881, detrás de la ofensiva militar, Estanislao Zeballos llegó a Lihué Calel y creyó haber encontrado vestigios de una cindadela de leyenda hecha realidad. Todo lo que había era un monte de duraznos y resultaba, por cierto, curioso. ¿Había habido una suerte de civilización perdida? Durante años la cuestión fue motivo de investigaciones y especulaciones, hasta que se determinó que los durazneros habían crecido de manera silvestre.
  • Uno de los enigmáticos durazneros de Lihué Calel.

Fauna

  • Su fauna es muy diversa. Lihué Calel atesora 173 especies de aves, 42 de mamíferos, 25 de reptiles y 4 de anfibios. Algunos de estos animales se encuentran amenazados (por ejemplo, el águila coronada, el cardenal amarillo, la tortuga terrestre patagónica y el pichiciego menor).
  • Otros soportan, por distintas razones, una intensa persecución en las zonas aledañas (puma, zorro gris, ñandú común e iguana colorada). Incluso hay especies introducidas, como el jabalí europeo y el ciervo colorado, que causan serios problemas a la flora y la fauna nativas. Pero el rey del lugar es, sin duda, el guanaco, gracias a una presencia multitudinaria.

Calandria grande

  • Habita en Brasil, Paraguay, Bolivia, Uruguay y el norte y centro de Argentina.
  • Resulta algo más grande y mucho más confiada que la calandria real, con la que comparte el área de distribución.
  • Las otras calandrias que viven en la Argentina son la mora y la castaña.
  • Mimus (“imitador” en latín), etiqueta científica del género que agrupa a todas, alude a la característica familiar más destacable: una extraordinaria capacidad para imitar el canto de otras aves.
  • Contra lo que se cree, las calandrias también hacen gala de un melodioso y creativo canto propio.
  • Para disfrutarlo no hace falta alejarse demasiado de casa, ya que suelen frecuentar áreas peri domésticas e incluso los espacios verdes de nuestras ciudades más populosas.

Martineta común

  • Integra la familia de los inambúes, conocidos también como “perdices”. Eudromia elegans, nombre científico de la especie, hace referencia a su aspecto y andar garbosos.
  • Recurre al mimetismo para ocultarse en el paisaje.
  • En caso de peligro extremo ensaya el vuelo corto, pesado y ruidoso que le permiten sus pequeñas alas y su corta cola. Donde no sufre persecución se muestra confiada, como puede comprobar quien visite la zona de acampe de Lihué Calel.

Gato del pajonal

  • Es uno de los felinos salvajes más terrestres que habita nuestro país. Un poco más chico que un gato montes, llega a medir un metro de largo contando la cola, y pesa alrededor de 7 kilos.
  • Posee un largo y suave pelaje, con orejas puntiagudas y rayas oscuras en las patas y en la cola.
  • Caza, tanto de noche como de día, cuises, ratas de campo, vizcachas, perdices y otras aves pequeñas. Se trata de una especie amenazada; su población disminuyó notoriamente debido a la explotación comercial del cuero.

Itinerarios

  • Resulta fácil acceder al parque y circular por él. dos senderos vehiculares acercan a los puntos de interés y al inicio de las sendas peatonales. Se pasa por valles de montes generosos donde es posible avistar fauna y las inmediatas serranías.
  • La RN 152, que antaño se la llamó “de la muerte”, está asfaltada y señalizada, y es una de las opciones para quienes se dirigen a Neuquén o a las comarcas turísticas del sur cordillerano. Así que resulta transitada, incluso por camiones y servicios de ómnibus.
  • Poco antes del parque tiene varias curvas y contracurvas, y pueden cruzarse guanacos.
    Desde el Norte, la localidad de General Acha es la parada inmediata., 120 kilómetros antes. Allí se encuentra, además, la Intendencia del parque, donde se pueden efectuar las consultas previas.
  • Si no se va a permanecer en el área protegida, se debe tratar de llegar temprano, ya que la visita “devora” todo un día. La ruta nacional corta el sector sudoeste del parque y la cartelería indicará su bajada a la derecha, que está poco antes del motel del Automóvil Club Argentino. Tras un corto tramo de ripio, desemboca en el portal que invita a ingresar en la “Sierra de la Vida”.
  • Al llegar al Área de Servicios hay que dirigirse a la Oficina de Informes para registrarse. Es obligatorio. La información que se brindará resultará esencial para el manejo en el parque y la seguridad de todos.
    Antes de realizar cualquier paseo se recomienda acercarse al Centro de Visitantes Likan Mapu, en el cual se pueden apreciar aspectos culturales y naturales del parque, expuestos mediante paneles, en forma amena y entretenida. Al lado se halla el área para acampar.
  • Los circuitos vehiculares son dos y desde ellos parten algunos de los senderos pedestres (ver Actividades). De más está decir que exigen cautela y una velocidad máxima que no supere los 40 kilómetros.
    Hacia la derecha sale una senda que pasa por el Valle de los Angelitos, con sus caldenes de gran tamaño, que permite ver, al Norte, el cerro Baguales. Se trata de una gran ronda en la que posiblemente se tope fauna variada, como tropillas de guanacos, ñandúes, zorrinos o maras.
  • Después de cruzar el arroyo de las Sierras se accede a lo que fue el casco de la estancia Santa María de Lihué Calel, una casona de gruesos ladrillos de adobe que cuenta una parte de la historia lugareña. Otro pasado, el de las culturas originarias, podrá ser apreciado en el Valle de las Pinturas, cuyo sendero habilitado se halla a poco de continuar.

Caldenar del Valle de los Angelitos

  • El segundo sendero vehicular también parte del Área de Servicios y conduce en línea más o menos recta, a través del valle de Namuncurá, al casco de la estancia y al Valle de las Pinturas, donde se encuentran los dos senderos.
  • El segundo, es de unos 5 kilómetros de largo, extendidos por un ambiente de jarillas y chañares que amparan una abundante y diversa avifauna. En paralelo circula una senda peatonal y para bicicletas con igual destino.
Valle de las Pinturas.

Arroyo Namuncurá

Puelches espera
  • Debido al agotamiento de las economías locales y la migración, los pueblos pequeños desarrollan diversas estrategias para no desaparecer. Puelches (32 kilómetros al sur del parque y después de cruzar el puente sobre el río Salado, o Curacó) promueve el turismo basado en sus lagunas (donde es posible bañarse, pescar y acampar) y en la venta de artesanías.
  • Estas hechuras tradicionales (matras, bolsos, etcétera) son a la usanza pampeana mapuche, en cuero, lana de chivo y oveja, teñidos naturales y con motivos “pampas”. Un establecimiento sobre la ruta ofrece, además, quesos de cabra.
Actividades
  • Lihué Calel no ofrece grandes dificultades a los visitantes e invita a pasear con tranquilidad y realizar diversas actividades. Resulta ideal para los amantes de los avistajes de fauna y los safaris fotográficos. Sólo hay que informarse sobre los horarios ideales para iniciar cada aventura.
  • Desde el sector de camping, el sendero El Huitrú, de 300 metros de largo, cruza el boscoso valle de Namuncurá hasta el pie del cerro de la Sociedad Científica Argentina. En el trayecto se encuentran carteles que señalan algunas plantas características del lugar y las particularidades del ambiente.
  • Se puede realizar el ascenso a esa elevación (590 m, el cerro más alto de la zona) mediante una caminata de mediana a alta dificultad, aunque por una senda claramente demarcada. Demanda unas dos horas al menos, pero la cumbre es un mirador natural al que vale la pena llegar. Desde allí es posible observar las lagunas que rodean el pueblito de Puelches, el blanco salitral Levalle y otras elevaciones del lugar, como las sierras Malas o los cerros de la Gloria y Fortaleza.
  • En auto o a pie se llega hasta el punto de inicio del sendero de interpretación Valle de las Pinturas, que concluye en un alero de unos 3 metros de ancho con arte rupestre. Los carteles que se encuentran en sus 600 metros de fácil recorrido son una clase educativa sobre el pasado aborigen. Camino a dicho valle se puede hacer un desvío para visitar lo que fue el casco de la estancia Santa María de Lihué Calel. En caso de querer llegar a pie desde el Área de Servicios hasta este circuito, hay que saber que son unos 10 kilómetros de recorrido (ida y vuelta).
  • Una vez allí, arrimarse a avistar parte del valle de los Angelitos también es posible, aunque el recorrido es largo y el éxito de la empresa está supeditado al calor reinante. Pero depara un ambiente donde abunda la fauna. Y si el arroyo de las sierras lleva agua, será posible darse una refrescada.
  • Las posibilidades de un chapuzón seguro son ofrecidas por las lagunas inmediatas a General Acha y Puelches, localidades que con esas y otras ofertas amplían las posibilidades regionales de recreación.