Relájate y respira

Respirar es un proceso fisiológico necesario pues todas las partes del cuerpo se deben al intercambio de oxígeno y carbono.

Es un elemento vital para el ejercicio armónico de todo el organismo. Estudios sobre esta temática aseguran que el control de la inhalación de oxígeno admite dominar los estados de ánimo, elimina la timidez, la desconfianza y despliega la seguridad en ti mismo.
La respiración y las pulsaciones cardíacas están intrínsecamente vinculadas, la afectación de uno trastorna el funcionamiento del otro. Si consigues graduar tu respiración puedes controlar tu ritmo cardíaco. Esta técnica te puede brindar comodidad, serenidad, integridad corporal y paz interior.

A continuación puedes aprender algunas técnicas de respiración muy fáciles de realizar, extraídas de las artes del Yoga:

Respiración Serena

Debes sentarte cómodamente o acostarte con el pecho hacia arriba y comienza a relajarte. Ve soltando gradualmente el aire hasta que sientas que no puedes más y luego permite que el aire entre solo y muy lentamente hacia tus pulmones sin hacer tú el mínimo esfuerzo. Siente los movimientos del estómago, del diafragma y de los huesos del pecho.
Ejecuta esta técnica algunas veces y relájate hasta que concibas una efectiva paz dentro de ti. Este fácil ejercicio te ayuda en la relajación y perfecciona la centralización del espíritu.

Respiración honda y total

Desocupa los pulmones totalmente. Inspira, mueve el diafragma hacia abajo e hincha un poquito el estómago, relaja el medio del tórax y aparta un tanto las costillas sin extremar el movimiento continuamente. Suelta el aire y deja caer en el mismo instante los hombros y las costillas, conectar los tendones del abdomen para concluir la expiración. Cuando expires e inspires debes concebirlo gradualmente.

Respiración limpiadora

Ponte de pie, con las piernas ligeramente separadas. Inhala poco a poco, pausada y totalmente. Detiene el aire alrededor diez segundos. Suéltalo poco a poco en pequeñas porciones, debes tener la boca cerrada como si fueras a chiflar o soplar sin abultar los pómulos.

Respiración revitalizadora

  • Ubícate de pie, el cuerpo erguido y las piernas ligeramente distanciadas.
  • Respira honda y totalmente.
  • Sitúa las extremidades superiores hacia delante de forma bien relajada.
  • Cierra los puños, has un encogimiento de los músculos colocando el antebrazo donde está el brazo, llevando los puños hacia los hombros.
  • Expira permitiendo relajar los tendones de las extremidades superiores.
  • Esto debes ejecutarlo velozmente para que pueda ser efectivo.
  • Estos entrenamientos debes hacerlos de 15 a 20 veces en un entorno despejado y acogedor.
  • Enfócate en lo que estás haciendo y permítete ser consciente de un acto fisiológico que haces de manera inconsciente como es la respiración.

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