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Aliméntate bien y logra salud de calidad

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Alimentación y calidad de vida

La mejor manera de servir a nuestra familia y a nuestra sociedad es comenzar por servir-nos, es decir, atender nuestro organismo y sus requerimientos básicos. Para ello es indispensable estar sanos y fuertes (física y psíquicamente) para crecer y desarrollarnos saludables y vigorosos. Lo dicho será posible si nos ocupamos entre otros aspectos de nuestra nutrición.
Mientras el ser humano se halla en el vientre materno, se nutre a través de lo que su propia madre le trasmite. Al nacer y durante algún tiempo su alimento es casi exclusivamente líquido, al ser la leche la principal fuente de nutrición. Más tarde y con el desarrollo dentario, la alimentación comienza a ser sólida.
  • El proceso de crecimiento exige que la nutrición sea rica en proteínas (necesarias para la formación de tejidos), hidratos de carbono (para reponer las energías gastadas), minerales (necesarios para la formación ósea) y vitaminas (activadoras de todo el proceso vital).
  • Es importante, además, que se ingieran los alimentos en una proporción correcta.
  • De no ser así pueden aparecer ciertas enfermedades, a veces muy difíciles de curar.
  • Estas enfermedades pueden producirse tanto por la carencia de alimentos como por el exceso de ellos.
  • La alimentación debe ser suficiente pero al mismo tiempo equilibrada. Es necesario alternar los productos alimenticios que se deben ingerir para recibir de cada uno de ellos sus principios nutritivos.
  • Una dieta adecuada debe aportar agua, sales minerales y vitaminas, calorías para equilibrar la pérdida diaria de energía, proteínas, lípidos e hidratos de carbono suficientes para mantenerse saludables.

Pero previo a la ingesta de los alimentos es necesario considerar una serie de medidas que hacen al cuidado del proceso de consumición de productos alimenticios.

Estas normas se refieren a:
  1. – Proceder a un lavado minucioso con agua de aquellos alimentos que pueden ser ingeridos crudos (por ejemplo: verduras, frutas) ya que pueden estar contaminados por diversos agentes (insecticidas, desechos orgánicos, etc.).
  2. – Con respecto a los alimentos que deben ser ingeridos cocidos, por estar expuestos a una fuente de intenso calor durante algún tiempo quedan en general libres de contaminación.
  3. – Desechar aquellos alimentos que nos parezcan que se hallan en mal estado (con olores nauseabundos, envases de hojalata hinchados o muy viejos).
  4. – Mantener los alimentos en el refrigerador pues esto ayuda a conservarlos frescos y con sus propiedades naturales propias.
  5. – Cubrir aquellos productos que deben quedar expuestos al aire para evitar que en ellos se pose cualquier tipo de insectos y los contaminen.
  6. – No dudar en hervir el agua si ésta no es corriente y presumimos que se halla contaminada o impura.

Además de todo esto, para cuidar el aparato digestivo se debe tener en cuenta:

  1. – Una buena masticación que facilita una digestión mejor. Esto incluye un correcto cuidado de la dentadura.
  2. – Comer sin apresuramientos y en un ambiente placentero fortalece el organismo y ayuda a una adecuada asimilación.
  3. – No exceder en las comidas ni abusar de las bebidas (especialmente las alcohólicas) evita que se entorpezca el proceso digestivo.
  4. – Mantener un orden en los horarios de alimentación es habituar el cuerpo a cumplir las funciones digestivas con regularidad y sin fatigas.
  5. – Cuidar el aseo e higiene personal, así como asegurar las buenas condiciones de los alimentos que se ingieren, es resguardar la salud, evitando inconvenientes, a veces muy perjudiciales.
  6. – Mantener una dieta nutritiva le permite al hombre permanecer sano y fuerte.
Las medidas higiénicas alimentarias vistas anteriormente van acompañadas de otras referidas a nuestra persona y al ambiente en que vivimos.

Por ejemplo, ¿cómo podríamos comer una fruta que está bien lavada si nuestras manos o los utensilios que usamos están sucios?

El respeto por las normas de higiene también incluye las referentes a los aspectos ambientales.
Éstos se deben a:
  1. – Asear a diario el ambiente donde se trabaja y aquellos que se transitan habitualmente.
  2. Ventilar las habitaciones para renovar el aire que respiramos.
  3. – Favorecer el ingreso de los rayos solares para purificar la atmósfera ambiental donde nos encontramos habitualmente (dormitorios, el lugar de trabajo, salones de juego, aulas de la escuela, etcétera).
  4. Manteniendo una correcta alimentación e higiene personal y ambiente adecuada, nos va a permitir gozar de un organismo saludable.