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Cómo tener una Mente Sana

Cómo tener una Mente Sana
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Ahora más que nunca, si queremos experimentar el don de la presencia real, incluso cuando sentimos la incertidumbre agobiante de lo que nos espera, tenemos que hacer uso de nuestra capacidad de atención plena. Crear momentos de presencia consciente cada día es la clave para aceptar y afrontar los retos de la vida durante la pandemia. Por supuesto, aceptar no significa perder la esperanza; sólo significa ver las cosas tal y como son y ser capaz de actuar con sabiduría y discernimiento.

¿Cómo puedes encontrar pequeños momentos para asegurarte de que estás alineado con tu ser interior, incluso si hay miedo o tristeza o dolor en el mundo en este momento?

¿Cómo puedes evitar que tu mente experimente el tipo de colapso que puede arrastrar tu cuerpo y tu sensación de bienestar? La investigación es clara en cuanto a que una vez que añadimos los tres pilares de la atención, la conciencia y la intención amable a cualquier cosa que estemos haciendo, vamos a ser más felices y saludables.

Los estudios demuestran que realizar prácticas formales para cultivar estos tres aspectos de nuestra mente conduce a cambios importantes en nuestra fisiología: reducción del estrés, mejora de la función inmunológica, mejora del bienestar cardiovascular, disminución de la inflamación sistémica y optimización de los niveles de la importante enzima telomerasa, que repara y mantiene las tapas de los telómeros de nuestros cromosomas que mantienen nuestras células sanas.

Además, las prácticas de los tres pilares conducen a cambios en el funcionamiento y la estructura de nuestro cerebro, mejorando la vinculación de las áreas diferenciadas en lo que puede llamarse integración neuronal. Esta integración es la base de la regulación en nuestras vidas, ayudándonos a modular todo, desde el estado de ánimo y las emociones hasta la atención, los pensamientos y el comportamiento. De hecho, la integración cerebral es uno de los mejores predictores de nuestro bienestar general.

Cómo tener una Mente Sana

Hace años, mi colega David Rock y yo elaboramos una lista de siete actividades diarias que favorecen una mente sana, que da forma a nuestra experiencia subjetiva en la vida, al modo en que procesamos la información y a la forma en que conectamos en nuestras relaciones con las personas y con la naturaleza. Nuestras mentes son más que lo que ocurre dentro de nuestros cráneos, e incluso en nuestros cuerpos. Están totalmente encarnadas y son totalmente relacionales.

En su momento, el Departamento de Agricultura de EE.UU. utilizó una infografía de un plato para ayudar a la gente a entender qué grupos de alimentos componen una dieta saludable, así que llamamos a esta lista “el plato de la mente saludable” para ayudar a la gente a entender lo que nuestras mentes necesitan para funcionar de manera óptima.

No tenemos que crear horarios rígidos para cada hora del día, pero encontrar un equilibrio de estas siete actividades puede ser especialmente útil ahora, cuando la mayoría de nosotros nos refugiamos en nuestro lugar. Aunque esta “bandeja” proporciona un marco útil para organizar su día o el de su hijo, la cantidad de tiempo del reloj que debe dedicarse a cada uno de estos momentos depende de usted.

Tiempo de entrada. Este es el tiempo que puedes dedicar a una práctica formal de atención plena, como el yoga o la meditación. La reflexión interior puede incluir los tres pilares de centrar la atención, abrir la conciencia y cultivar la intención amable.

Tiempo de conexión. Es el tiempo que dedicas a conectar intencionadamente con las personas, aunque no puedas estar en su presencia física inmediata. Este tiempo de relación implica comunicarse no sólo con otras personas, sino también con la naturaleza. Encontrar tiempo para conectar con la gente y con el planeta puede ayudar a combatir la sensación de aislamiento que podemos sentir estos días.

Tiempo de concentración. Es el tiempo que se dedica a concentrarse en algo externo con disciplina, como la lectura de un libro. Dígase a sí mismo: “Durante esta media hora, no voy a distraerme con las noticias ni con nada”. Las investigaciones sugieren que cuando centramos así nuestra atención, liberamos una serie de sustancias, entre ellas el BDNF (factor neurotrófico derivado del cerebro), que potencian el crecimiento del cerebro. Cuando tenemos un foco de atención singular, aprendemos más, recordamos más y disfrutamos más de la experiencia.

Tiempo de juego. Esto no se refiere a los deportes, sino a hacer algo que nos permita reír y ser espontáneos, sin juzgar ni sentir que hay una forma correcta o incorrecta de hacerlo. La noción aquí es participar en una actividad, tal vez con otros, en la que el disfrute y el desarrollo creativo del momento son el centro. Con demasiada frecuencia, los adultos pierden este sentido del juego. Para hacer frente a esta pandemia, tenemos que mantener nuestro humor y nuestra vitalidad vivos y en buen estado.

Tiempo físico. Es fácil convertirse en un teleadicto cuando pasamos tanto tiempo frente a las pantallas, así que necesitamos este tiempo en el que realmente nos centramos en mover nuestro cuerpo. Los terapeutas pueden considerar hacer esto entre sesiones o incluso con los clientes.

Tiempo de descanso. Se trata de un espacio para no hacer nada específico y simplemente relajarse. Nuestra mente lo necesita. A diferencia de los momentos en los que nos distraemos involuntariamente, el tiempo de inactividad implica dejar que nuestra mente divague intencionadamente. Esto puede incluir ver un programa o escuchar música, dibujar en un bloc de papel o simplemente jugar con el agua en el fregadero mientras se lavan los platos. (¡Quizá por eso tardo una hora en terminar este trabajo en la cocina cada noche!)

Tiempo de sueño. Esto es importante por muchas razones, especialmente porque el sueño afecta directamente a la inflamación del cerebro. También es fundamental porque cuando tenemos entre siete y nueve horas de sueño de calidad, se limpian las toxinas segregadas por las neuronas activas durante las horas de vigilia. Piénsalo así: las 16 horas que estás despierto son como una gran fiesta para tus neuronas. Están haciendo muchas cosas. Pero durante el sueño, descansan. La fiesta se acaba y llega el equipo de limpieza.

Sin este período de limpieza regenerativa para que las células gliales de apoyo eliminen los productos de desecho neuronales, es probable que tengamos un aumento de la inflamación cerebral y una disminución de la capacidad de concentrarse, recordar, estabilizar el estado de ánimo e incluso procesar las calorías.

 

Traducción y adaptación para LaWeb1.Com desde: PsicotherapyNetworker